¿QUIENES
SOMOS?

Somos una comunidad con una larga tradición de aprecio y uso responsable de nuestros recusros naturales

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EL
PROBLEMA

En California, se usan 19 billones de bolsas de plástico al año. Estas bolsas contribuyen una porción significante de la basura que llega a nuestro océano, contaminando nuestras cadenas alimenticias.

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LA
SOLUCIÓN

El sentido común: volver a nuestras raíces y dejar de utilizar bolsas desechables de plástico.

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¿QUIENES
SOMOS?

Somos una comunidad con una larga tradición de aprecio y uso responsable de nuestros recursos naturales.

El sentido común ha inspirado prácticas como la utilización de bolsas de mercado reusables, mucho antes de esto fuera legislado en ciudades como San Francisco y Washington. Tendederos en lugar de secadoras eléctricas, servilletas de tela en vez de papel, botellas de vidrio y múcuras de barro en lugar de plástico, son todas bien conocidas en nuestras comunidades.

EL
PROBLEMA

Desgraciadamente, hemos dejado de lado nuestras costumbres conservacionistas en favor de la conveniencia de los plásticos desechables. Estos, aunque baratos en apariencia, traen un gran costo a nuestra salud, medio ambiente y el erario público.

En California, se usan 19 billones de bolsas de plástico al año. Estas bolsas constituyen una porción significante de la basura que llega a nuestro oceáno, donde se deshacen en partículas pequeñas que atraen sustancias tóxicas y después son ingeridas por peces y otros animales marinos, contaminando nuestras cadenas alimenticias.

El costo de limpiar todas estas bolsas asciende a 3.23 billones de dólares por año solo en California (alrededor de $88 dólares por persona). Adicionalmente, los supermercados gastan entre $1500 y $6000 dólares por mes en las bolsas, costo que se añade al precio de los productos. Adicionalmente, estas bolsas estan hechas de polietileno, un producto hecho de petróleo y gas natural, ambos recursos no renovables y productores de emisiones dañinas que causan cambio climático.

LA
SOLUCIÓN

El sentido común: volver a nuestras raíces y dejar de utilizar bolsas desechables de plástico. Por generaciones llevamos nuestras propias bolsas a los mercados y supermercados, una buena costumbre de aprovechamiento que ayuda a nuestra salud, medio ambiente y reduce los gastos públicos de limpieza.

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